Encendí el televisor y un famoso economista comentaba sobre los argentinos y su relación con los planes a largo plazo desde el punto de vista económico, tanto en la vida pública como en la vida privada.

Su ironía mostraba con mucha claridad la memoria a “corto plazo” de los argentinos: las empresas aéreas, por dar un ejemplo, prestan el servicio público de transporte aéreo de manera ineficiente,  sin reinversiones, con costos de pasaje cada vez más altos y que no se condicen con el magro servicio que recibimos…. El gobierno procede a estatizar, con los altos costos de tener que recomprar la empresa y rescindir los contratos con dicha empresa e indemnizar por finalización intempestiva…

Pasa un tiempo, y como empresa ahora nuevamente estatal, lógicamente burocrática, puestos políticos, mal servicio…. etc… funcionando mal…. Hay que privatizar…. Y la rueda gira una y vez pero siempre estancada y sin avances.

Así quedamos atrapados en un espiral de “olvido” y “corto plazo” que no nos lleva a ningún lado… hay que dar un giro de 180 grados porque con uno de 360, volvemos exactamente al mismo lugar…

Los argentinos en la vida privada económica somos exactamente iguales: trabajamos mucho y nos merecemos (y estoy de acuerdo) disfrutar de nuestros ahorros en cosas que nos gustan… el problema es que nos llenamos de “placebos” que nos curan a corto plazo nuestras necesidades económicas… y postergamos las que realmente nos cambian la vida… aquellas decisiones financieras que provienen de un esfuerzo a largo plazo… única forma de romper el  “el placebo” de  decisiones a corto plazo y con retorno  automático a nuestros esfuerzos.

Todos tenemos miedo a los cambios que verdaderamente nos transforman, o a la voluntad que significa ahorrar tanto tiempo sin la correspondiente contraprestación de disfrutar de aquello que necesitamos, pero es peligroso postergar tanto tiempo las decisiones importantes: “el salto cuántico” de pasar de inquilino a propietario…

Lo que más me gusta de mi trabajo es estar presente cuando un cliente genera un cambio increíble, un cambio que transforma para siempre su día a día y mejora la calidad de vida de toda su familia.

Lo invito a hacer el siguiente ejercicio: consiga una calculadora….Confronte cuanto salía el terreno que le gustaba en 2012, y cuanto sale el mismo terreno hoy,  en 2014.  Luego  sume los gastos de alquiler que incluyen canon locativo durante dos años, muebles, mudanza, algún arreglo a su costo como pintura o arreglo de algún caño de agua o problema eléctrico. Cuando finaliza el contrato de alquiler y hay que hacer uno nuevo con precio actualizado... multiplique el número por la cantidad de años que alquiló, es decir  si tuvo 3 o 4 alquileres o más en su haber.

No se asuste del número que arroja su calculadora porque ese es el precio de su indecisión…   

 

Gustavo Beyer De Carlés

Gerente Comercial

Carlés Casas & Terrenos

info@carles.com.ar